En 1912 hizo su debut con el primer equipo, en el que estuvo quince temporadas hasta que colgó las botas en 1927 a causa de las lesiones. Ese mismo año, se licenció en Derecho y asumió el cargo de delegado y ayudante de entrenador en el Real Madrid. Solo dos años después, en 1929 entró a la directiva del club blanco de la mano de Luis de Urquijo y Landecho, etapa en al que ya hizo notar su influencia en el club y y en el fútbol en España en general.
